El llamado del Fondo Mundial de la Naturaleza para participar en la hora de la tierra, este 28 de marzo a las 8:30 p.m., representa una oportunidad única para que nuestro país participe en una campaña ambiental con significado profundo y que plantea no solamente una medida “verde” de expresar nuestro activismo, sino una forma de expresión hacia una democracia ecológica global.
Desde el año 2007, se organiza este evento anual. En esa ocasión, 2.2 millones de hogares y negocios participaron por una hora. Para el 2008, la participación aumentó a 50 millones de participantes a nivel mundial con símbolos de gran importancia como el puente Golden Gate, el Coliseo Romano y el rótulo de Coca Cola en Times Square, New York apagándose. La meta para este año es de mil millones de participantes.
La forma de participar es simple y de gran simbolismo. Nos dice el Fondo Mundial de la Naturaleza que con la simple acción de apagar todas las luces votamos por nuestro planeta y en contra del cambio climático. Manteniendo las luces apagadas por una hora reducimos la huella ecológica de nuestros pueblos y ciudades y nos expresamos cívicamente como miembros aspirantes de una gran democracia ecológica global que se construye con base en la sostenibilidad y en la solidaridad.
Pensemos: al reducir la presión sobre los recursos que consumimos para generar la luz de esa hora no sólo reducimos el impacto de nuestro consumo, sino que reducimos las tensiones que en muchas ocasiones llevan hasta a conflictos armados por recursos estratégicos. Liberamos energía que puede ser utilizada en otros lugares para producir comida para los más necesitados. Asimismo, localmente, liberamos a nuestro país de algo de la tensión que genera el peso de la factura petrolera por producción de energía en esta época seca.
Así que, además de contribuir con el cambio climático, tenemos efectos sobre una infinidad de factores que inciden no solamente sobre nuestra calidad de vida, sino sobre la calidad de vida de TODOS los habitantes de nuestra biosfera. Entonces pues, sentándose alrededor de la mesa y contando historias a la luz de las candelas, sacando a caminar el perro por una hora, viendo las estrellas en el parque, el campo o la playa, tal vez hasta saliendo a celebrar el resultado del partido de nuestra selección de futbol ante México (sin encender la luz y con el radio de baterías para oír los comentarios) contribuimos con la creación de ese mundo alternativo y posible que anhelamos. Se puede obtener más información en el sitio.
La Fundación Neotrópica se une a esta campaña del Fondo Mundial para la Naturaleza con la esperanza de que miles de costarricenses voten también por nuestro planeta y contra el cambio climático con sólo apagar el interruptor este sábado al igual que 2400 ciudades en 83 países del mundo lo han hecho ya.
Artículo preparado por: Bernardo Aguilar, Director Ejecutivo
Este artículo ha sido publicado en los medios de comunicación. Ver
¡Un Triunfo por el Planeta: Gracias Costa Rica! Por: Bernardo Aguilar González,Director Ejecutivo-Fundación Neotrópica
¿A quién se le puede creer? Los medios de información dieron el domingo 29 un vuelco interesante. Algunos ignoraron completamente la Hora de la Tierra. Tal vez no querían perjudicar las posibilidades de “charanga” post partido. Entre los que lo cubrieron, algunos de los más importantes dijeron básicamente que la actividad había sido un fracaso “informando” que los asistentes a la Plaza de la Cultura al acto organizado por la WWF (Fondo Mundial por la Naturaleza) se contaban en decenas nada más. Asimismo argumentaban que sus reporteros habían comprobado la poca participación de los costarricenses.
Unas cuantas horas después el titular cambia. El mismo medio informa que de acuerdo con las estimaciones del ICE cuatrocientos mil hogares participaron en el apagón. De acuerdo con las estadísticas del INEC ello constituye un tercio del número de hogares en el país. Asimismo, la foto de la actividad de la Plaza de la Cultura es cambiada por otra donde se ve más gente y esta vez se habla de cientos de asistentes.
Lo cierto es que el logro de reducir el consumo de noventa y cinco mil megavatios en una hora es un logro significativo y un paso importante en el tránsito de una Costa Rica que es “verde” de palabra a la construcción de una nación en la cual el manejo sostenible de los recursos naturales se internaliza como una forma de expresión cultural y social que respalda las políticas gubernamentales que empoderen a las comunidades para poder tomar decisiones sobre sus recursos y los recursos de todos.
Es un llamado de atención para aquellos que siguen pensando que el ambientalismo se construye desde los escritorios de los expertos y las oficinas de los jerarcas, oponiéndose a las iniciativas que proponen mayor participación popular en los procesos de decisión sobre el desarrollo. Es señal de una Costa Rica que se acerca más a la construcción de un ambientalismo social, consciente y activo. Es una validación también para los que trabajamos desde la trinchera de las organizaciones no gubernamentales por procurar que esto suceda.
La Fundación Neotrópica desea felicitar a ese significativo tercio de los costarricenses que participó activamente votando por el desarrollo verdaderamente sostenible, por combatir el cambio climático y por la salud de su hogar (nuestra tierra) mediante la simple acción de bajar el interruptor. Asimismo, desea aplaudir una vez más la iniciativa del WWF y la cooperación de las entidades gubernamentales y privadas que se unieron a este esfuerzo. Ojalá y para el próximo año el esfuerzo rinda el doble y podamos decir orgullosamente que la mayoría de los costarricenses votaron por el planeta. ¡Por ahora muchísimas gracias a todos!