El Proyecto MANGLE-BENÍN concluye su segunda fase en Costa Rica
Semilla de mangle piñuela
Por Neotrópica Costa Rica
Fundación Neotrópica ejecutó la segunda fase de este proyecto en la zona sur, en el marco del Programa de Cooperación Sur-Sur con el apoyo financiero del Reino de los Países Bajos.
El proyecto MANGLE – BENÍN forma parte del Programa de Cooperación Sur-Sur y su objetivo principal es apoyar el manejo sostenible y la conservación de la biodiversidad en los manglares del Canal Gbaga en Benín y Golfo Dulce en la zona sur de Costa Rica.
En nuestro país, la segunda fase del proyecto fue ejecutada por la Fundación Neotrópica a través del Centro de Estudios y Empoderamiento Comunal Álvaro Willie Trejos en Rincón de Osa y el trabajo conjunto que realiza con organizaciones locales, como la Asociación de Pescadores y Piangueros ASOPEZ.
Tras la ejecución del proyecto se determinó que los manglares ubicados en el Golfo Dulce (tesoro natural de Costa Rica en tanto es un fiordo tropical) requieren de un mejor marco normativo y de manejo y por esta razón se necesitan mecanismos legales y de monitoreo que permitan la protección de estos humedales, tan importantes como el Humedal Térraba-Sierpe.
“Contrario a lo que se puede creer, los manglares del Golfo Dulce han recibido poca atención en comparación a otros ecosistemas similares en el país; sin embargo, su valor biológico y social es tan significativo, como el de humedales como Térraba-Sierpe, Palo Verde y Caño Negro", explicó Bernardo Aguilar, Director Ejecutivo de Fundación Neotrópica.
Juan Carlos Crespo, Presidente de la Junta Administrativa de Fundación Neotrópica, señaló que la organización espera que este proyecto sea una contribución efectiva para que se implemente y continúe con una gestión participativa sostenible en estas zonas.
Marianella Feoli, gerenta general de Fundecooperación explicó que “este programa es realmente enriquecedor para dos países lejanos que tienen grandes cosas que compartir, este proyecto en particular, fusiona dos organizaciones en Benín y Costa Rica que aprenden e intercambian conocimiento sobre la protección de manglares, y el fortalecimiento de capacidades empresariales y productivas”.
Por otro lado, este proyecto impulsó el trabajo desde las comunidades, desde las organizaciones de base, realizando incluso trabajo pionero de vivero y reforestación con especies como el Alcornoque (Mora oleífera) el cual se encuentra sumamente amenazado.
Entre los principales logros de la segunda fase del proyecto se encuentran:
Sensibilización de once comunidades locales, lo cual implica más de 750 personas, la mitad de ellas mujeres.
Establecimiento de 6 clubes ambientales en las escuelas de las comunidades
Más de 105,000 plántulas plantadas, utilizando tecnologías locales.
16 hectáreas reforestadas fijando entre 18 y 42 toneladas métricas de carbón por hectárea por año(288-672 toneladas por año, Melana (2000))
Sensibilización de mujeres y niños en restauración de hábitat y conservación mediante la preparación y reforestación de 2 hectáreas de alcornoque (Mora oleifera) (Tecnologías locales y especie en peligro de extinción).
Talleres de Buenas Prácticas de Manejo
Una alianza Sur-Sur de intercambio de conocimientos y experiencias, por la protección de nuestro patrimonio natural.