Osa, Escenario Decisivo en el 2012 - Ambiente Crítico (03-01-12)
Por Bernardo Aguilar Costa Rica
Uno de los tesoros naturales sobre los que descansa la reputación ambiental internacional de nuestro país es sin duda la región de Osa. El Área de Conservación Osa (ACOSA) encierra entre sus tesoros varias de las gemas de nuestro sistema de áreas protegidas: Los parque nacionales Corcovado, Bahía Ballena, la Reserva Biológica Isla del Caño y el Humedal Nacional Térraba-Sierpe entre otros.
Esta columna se publica todos los martes en El País
Estas áreas silvestres protegidas tienen múltiples retos por delante para el 2012, en tanto la región socio-ambientalmente está llena de problemas que devienen en conflictos. A pesar de los esfuerzos de ACOSA, el año pasado nos mostró que las amenazas a áreas como el Humedal Térraba-Sierpe siguen vigentes.
A más de un año de la aprobación de su plan de manejo por el Consejo Regional del Área de Conservación, las barridas ambientales del Tribunal Ambiental Administrativo revelaron la situación de desatención que sigue teniendo éste, el humedal marino-terrestre más importante del país. Los desarrollos inmobiliarios y de actividades productivas impactantes continúan en esta área.
Al mismo tiempo, se mantienen grandes incertidumbres sobre los posibles impactos ambientales de dos grandes proyectos: un aeropuerto internacional y el Proyecto Hidroeléctrico El Diquís. A primera vista resaltan las preguntas sobre los posibles impactos del proyecto del aeropuerto en lo que respecta a las aves que viven y migran por rutas de vuelo sobre este humedal y sobre los efectos del embalse del Diquís en el balance de salinidad de los lodos de los que dependen las poblaciones de manglares. Los respectivos documentos técnicos y procesos de discusión de viabilidades ambientales aún se encuentran pendientes y avanzarán este año.
A la par de estos procesos técnicos, los procesos socio-políticos en la región complican la situación. El gobierno local de Osa ha establecido como su principal bandera política el traerle crecimiento económico a la región. Así por ejemplo es uno de los principales promotores del proyecto de aeropuerto. Sin embargo mantiene que no apoya proyectos depredadores del ambiente y fue su Alcalde actual Alberto Cole el que propuso la moción para aprobar el plan de manejo que regula los usos de la tierra en el Humedal. La zona cercana se debate entre la incertidumbre de los resultados del manejo de la producción arrocera, la falta de oportunidades de empleo y el éxito de otras actividades. Sin embargo, de acuerdo con los resultados del proyecto ECOTICOS, proyecto co-ejecutado por el Centro Gund de Economía Ecológica de la Universidad de Vermont con contrapartes costarricenses (CIMAR de la UCR, CENAT-PRIAS, Universidad para la Cooperación Internacional, Fundación Neotrópica) y estadounidenses (Earth Economics y el Instituto Tecnológico de Florida) el humedal está produciendo un valor económico significativo en términos de servicios ambientales que podrían internalizarse por las comunidades sin dañarlo, sosteniblemente. Asimismo, los resultados de este proyecto mostraron la aceptación de una vasta representación de las comunidades de los escenarios de desarrollo que incluían la regulación del plan de manejo.
En la Reserva Forestal Golfo Dulce, crucial para la conectividad y viabilidad tanto de Humedal como de Corcovado y del Parque Piedras Blancas, la situación de avance de la degradación ambiental preocupa a las autoridades de conservación local. Los rótulos en inglés de “For Sale” aumentan en número día a día. La aprobación del plan de manejo, cuyo proyecto fue discutido con amplia participación local, para esta área silvestre se ha tornado dificultosa pues diversos grupos locales muestran su celo ante situaciones irresolutas de tenencia de tierra dentro de la reserva y en sus vecindades. Esta difícil situación, en parte atribuible a los errores cometidos por todas las partes interesadas dentro del proceso de creación de esta y otras reservas en la región, es enfrentada por las autoridades de ACOSA con recursos insuficientes.
Diversas iniciativas locales y regionales suplementan el trabajo de ACOSA en algunos casos impulsadas por grupos pequeños locales y en otros por organizaciones de segundo nivel como la Fundación Corcovado, Osa Conservación, CEDARENA, el PIOSA de la UCR, el INBio, la Fundación Neotrópica y otros. Así iniciativas de promoción del Turismo Rural Comunitario con capacitación y asistencia en búsqueda de fondos para el financiamiento, la capacitación, consolidación legal y apoyo a grupos de ganaderos silvopastoriles y los programas de conservación comunitaria de manglares en el Golfo Dulce coexisten con iniciativas de desarrollo de senderos recreativos y educativos, educación ambiental, etc.
Todos estos esfuerzos tienen la común intención de buscar mejorar la calidad de vida de las comunidades locales al tiempo que apoyan los esfuerzos de conservación púbica y privada del área. Sin embargo, la realidad de las comunidades, sobre todo las más alejadas de Puerto Jiménez, es aun de medios limitados y necesidades insatisfechas como parte de una de las zonas de mayor migración del país. El efecto positivo del ecoturismo a pequeña y mediana escala, típico de la península y de toda la región, está hoy día bajo escrutinio. El efecto en el 2012 de la nueva carretera terminada en la península podría ser definitorio.
Ciertamente, la región de Osa ha atraído bastantes recursos para su conservación a través de los años, pero los avances que se han logrado requieren de esfuerzos que se salgan de patrones de clientelismo, de comunidades dependientes y territorialidad, típicos de la zona. Los estudios y diagnósticos han establecido que la región requiere el fortalecimiento de los procesos endógenos, del crecimiento de su capital humano y de una mayor integración de las iniciativas regionales para sacar adelante no sólo la conservación de sus áreas silvestres protegidas sino el bienestar de sus comunidades. Este fue también el llamado del administrador de la Reserva Forestal, Ing. Juan José Jiménez, al finalizar el 2011. Nos sumamos a los diagnósticos y a su llamado con gusto y plena conciencia de los retos que están por delante para el Área de Conservación en este 2012.