¡Qué Rico Huele el Cacao Orgánico! – Visitando los Guaymíes en la Zona Sur
Por Daria Kisiel Polonia
Siempre fue mi sueño visitar a los indígenas de Latinoamérica. El viernes 9 de Diciembre, mi sueño se hizo realidad. // Relato de Daria Kisiel, voluntaria de la Fundación Neotrópica
Lugar: Zona sur, entre ciudad Neily y la frontera con Panamá.
El camino a la zona sur y a donde viven los Guaymíes no fue fácil. Salimos de San Jose temprano, a las 5:30 a.m., hacia Ciudad Neily. El viaje tomó 7 horas. De ahí, fuimos en carro por aproximadamente media hora, hacia las montañas. El camino era escarpado, quebrado y con muchas curvas; sin embargo, se podían admirar los bellos paisajes de las montañas y el bosque lluvioso. El carro nos dejó en el punto donde conoceríamos a nuestros guías, hijos del cacique Guaymí Aurelio Bejarano. Ellos pusieron nuestro equipaje sobre un caballo que lo llevó hasta su casa dentro del bosque. El camino estaba muy embarrialado y teníamos que subir pendientes muy escarpadas. Extrañamente nadie se calló ni una sola vez. Ellos nos dijeron que caminan ese sendero todos los días para ir a la escuela, por dos horas: ese fue el primer momento en que nos dimos cuenta que la vida de los indígenas no es tan fácil como la nuestra…
Cuando llegamos al rancho de Don Aurelio detrás de la montaña estábamos muy cansados pero felices. Don Aurelio nos saludó con una gran sonrisa y sus pequeños hijos vinieron a recibirnos, junto con su esposa Doña Elena. Nos sentimos en casa.
Nos llevaron a una pequeña casa de madera que Don Aurelio construyó para los visitantes, donde se duerme en el suelo y las candelas son la principal fuente de luz.
El primer reto con que nos encontramos fue preparar la cena en un fogón rústico. Afortunadamente, Don Aurelio nos ayudó a encender el fuego la primera vez. Nosotros llevamos nuestra comida, por lo que después de encendido el fuego, la preparación fue mucho mas fácil.
Esa noche, Don Aurelio nos compartió historias sobre su vida. El ha sido jefe en la zona sur desde 1993. En su vida han pasado muchas cosas. Ha vivido en su casa desde 1974 y siempre ha luchado por el derecho de los Guaymíes sobre su propia tierra, por esto, él se convirtió en el interlocutor de su pueblo. Podríamos decir que es un hombre de gran espíritu, de buen corazón y mucha energía. Algo increíble es que él aprendió español hablando con la gente: él nunca aprendió a leer ni a escribir.
Al día siguiente dejamos la casa temprano para ir a ver una caverna en profundo de la selva. Nos acompañaron dos hijos de Don Aurelio: Ignacio y Choi. Uno de ellos iba abriendo camino con su machete, mientras que el más joven caminaba detrás de nosotros, para asegurarse que todo y todos estuviéramos bien. Cruzamos el río incontables veces, nos hundíamos hasta las rodillas. Cuando llegamos a la caverna, la imagen nos quitó la respiración: una cascada hermosa, naturaleza exuberante y la tranquilidad de la naturaleza circundante. ¡Costa Rica en su máximo esplendor! Ignacio nos dijo mucho sobre los animales que habitan esa selva, nos dijo que en la noche es muy peligrosa, por las serpientes, que incluso pueden matar a un perro.
Cuando volvimos, mis compañeros de viaje fueron instruidos, por Don Aurelio, en el uso del arco. Él mismo hizo el arco y las flechas. Toda la familia se reunió para evaluar nuestras habilidades, pero terminaron riéndose al ver que éramos malísimos Robin Hoods.
Como siempre estuve interesada en el chamanismo, le pregunté a Don Aurelio si podía hacer un pequeño ritual en la tarde, ya que sabía que él había sido curandero. Esa noche hubo luna llena, todo era mágico y tranquilo, perfecto para dejarse llevar. Entonces fuimos montaña arriba, ahí nos sentamos y fumamos la pipa de la paz con él y su esposa. Después, ellos dos comenzaron a cantar canciones sagradas en Guaymí y nos dieron su bendición; sus voces se sentían poderosas. Todas la experiencia y estar rodeada por montañas me llenó de paz.
Pipa de piedra hecha por doña Elena
Más tarde en la noche Doña Elena fue a nuestro rancho y nos dimos cuenta de algunas cosas en la vida de una mujer Guaymí. Ella ha vivido casi por 30 años con Don Aurelio, dentro de las montañas, cuidando nueve hijos: 5 varones y 4 mujeres. A todos los parió en su casa. Esto me hizo pensar en la fortaleza que tenemos las mujeres. Sentí un enorme respeto por la sabia mujer que tenía al frente.
Al día siguiente nos levantamos muy temprano, emocionados por la siguiente caminata a la punta de la montaña más alta alrededor llamada Bella Vista. Desde ahí, se puede tener una vista completa del lugar. De nuevo el camino probó ser difícil, barro por todos lados, piedras y cuestas escarpadas. Lo pasamos. Nuestro premio fue la chicha, que compramos camino de regreso en un pequeño pueblo indígena llamado Montezuma. La chicha era de maíz y sabía deliciosa.
Cuando volvimos, Don Aurelio estaba listo para mostrarnos cómo se procesa el cacao. Otra vez me di cuenta cuan dura es la vida en las montañas y cuanta energía requiere la labor de todos los días. Además aprendimos el largo proceso que llevan las semillas de cacao antes de terminar en nuestras casas como un producto listo para tomarse. (Vea el proceso completo abajo).
Doña Elena también nos enseñó a limpiar el arroz entero. De nuevo, un trabajo arduo y largo y que requiere mucha fuerza y energía. Todas las mujeres estaban alrededor nuestro, parecían divertirse mucho con nuestra manera de separar el arroz.
Me enamoré de los preciosos colores de los vestidos de las mujeres Guaymíes. Sus caras también eran increíbles, la esencia pura de la belleza natural.
Esa noche nos acostamos muy temprano, teníamos que prepararnos para el largo camino de regreso del día siguiente. Nos sentimos muy honrados por que nos hubieran dejado pasar unos días en la vida de Don Aurelio y su familia. Espero que también nosotros les hayamos dejado alegría en sus vidas. Ellos tienen todo mi respeto, por todo lo que hacen y por su comunidad con el sol, las montañas y los ríos…
El procesamiento de las semillas de cacao:
La fruta madura del cacao es recolectada, luego se corta y las mujeres chupan las semillas blancas
Las semillas de cacao tienen que secar al sol durante unos días
Más tarde, el cacao tiene que ser cocinado por lo que cambia el sabor
Luego las semillas son molidas para formar cacao en polvo.
Ahora la pasta está lista para ser consumida con agua. El cacao crudo es amargo, así que lo que hay que añadir es azúcar si quiere que su bebida sea dulce.
Unas pocas palabras en Guaymí:
Köbö kuin degä – Buenos días
Mä tua ñö – Como está
Kä nuäi mä bti – Cuántos años tiene
Mä kä ñö – Cómo se llama
Ti kä – Me llamo
Kuin mägrägue – Muchas gracias
Las fechas importantes en la cultura Guaymí:
22 de Septiembre – El Día de los Sagrados de Guaymí
Qué más hemos aprendido:
- La escuela de Guaymí en la Zona Sur cuenta con profesores bilingües (español y guaymí). Una gran cantidad de jóvenes de Guaymí quieren aprender Inglés también.
- En el pasado, la ceremonia fúnebre se veía diferente que ahora. 4 personas que se suponía que cuidar de la persona fallecida, no se podían tocar los niños o las mujeres embarazadas durante una semana antes del funeral. El funeral fue tratado como un acto muy grave y los fallecidos fueron tratados siempre con el máximo respeto
Se puede comprar cacao orgánico de Don Aurelio en San José, en el taller de Chietón Morén ('trato justo' en el idioma de Boruca) que vende artesanías tradicionales de los pueblos indígenas de Costa Rica.
Dirección: San José centro, Calle 1, Avenida 10 y 12, cuatro cuadras al sur de la Iglesia Dolorosa